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SANTIAGO J. SANTAMARÍA

La Policía de Navarra, advierte de la “difusión masiva” de imágenes de la supuesta violación grupal contra una chica de 18 años en las fiestas de Pamplona del 2016. El tribunal determinará si deja en libertad o mete en la cárcel a los miembros de La Manada, pero mucha gente está interpretando en las redes sociales de una manera enfermiza el sexo y de un modo completamente asqueroso lo que es la hembra y no sólo en la ciudad española de los encierros de toros bravos,  que internacionalizó el Nobel de Literatura Ernest Hemingway, en su obra “Fiesta”. Las mujeres que rompieron el silencio sobre el acoso sexual, ‘persona del año’ para la revista ‘Time’. Las revelaciones desencadenaron el movimiento #MeToo, que provocó un cambio social en EE UU y en el resto del mundo tras las acusaciones de abusos contra Harvey Weinstein. ¿Por quién doblan las campanas Ernest Hemingway?

 

La Audiencia de Navarra ha condenado a 9 años de prisión y a cinco años de libertad vigilada tras el cumplimiento de la pena a cada uno de los cinco miembros del grupo conocido como La Manada, juzgados en la capital navarra por la violación grupal de una joven en Pamplona durante los Sanfermines de 2016. Sin embargo, los cinco han sido condenados por delitos continuados de abuso sexual con prevalimiento, pero no por violación, ya que el tribunal no ha apreciado el delito de agresión sexual, que implica violencia e intimidación en la perpetración del ataque, según la sentencia que ha sido leída este jueves en el Palacio de Justicia de Navarra. También tendrán que indemnizar conjuntamente a la víctima con 50.000 euros. Los cinco acusados, que están en prisión preventiva desde julio de 2016, se enfrentaban a una petición fiscal de 22 años de prisión cada uno. Ni la víctima ni los acusados ha estado presentes en la lectura del fallo de la sentencia, en audiencia pública. Uno de los magistrados ha emitido un voto particular en el que aboga por la absolución. El fallo ha generado protestas a las puertas del Palacio de Justicia.

La Policía Foral de Navarra ha advertido sobre una “difusión masiva de fotogramas” de los vídeos sobre la supuesta violación grupal en Sanfermines de 2016, que fue juzgada recientemente en la Sección Segunda de la Audiencia de Navarra. Ante este hecho, las autoridades policiales han recordado a través de las redes sociales que quienes difundan estas imágenes pueden adquirir “responsabilidad penal por un delito contra la intimidad (artículo 197.7 del Código Penal)”. Estos fotogramas se corresponden con los vídeos que grabaron los cinco acusados -conocidos como La Manada, ya que así se llamaba el grupo de Whatsapp en el que hablaron de los hechos-. Estos vídeos han sido utilizados como prueba tanto por las acusaciones como por las defensas durante el juicio. Los acusados están en prisión a la espera del veredicto.

La fiscalía solicita una pena de 22 años y 10 meses de prisión para cada uno de los acusados y 100.000 euros de indemnización a la víctima por daños morales. El Ministerio fiscal afirmó durante la presentación de su informe de conclusiones que los hechos “se produjeron sin consentimiento y bajo violencia e intimidación”, y consideró que “las pruebas son absolutamente contundentes”. Los cinco acusados: el guardia civil Antonio Manuel Guerrero Escudero; el militar Alfonso Jesús Cabezuelo; Jesús Escudero; Ángel Boza y José Ángel Prenda.

El juicio a La Manada, como se autodenominaban los cinco supuestos violadores de una chica de 18 años en los Sanfermines de 2016, ha tenido una amplia trastienda. Pese a desarrollarse a puerta cerrada, ha sido retransmitido en diferido día a día hasta que este martes 5 de diciembre quedó visto para sentencia. Los focos y las cámaras han atraído a unos y espantado a otros. Expertos e inexpertos en causas de agresión sexual han nutrido un procedimiento por el que han pasado más de 60 testigos. La suerte de los cinco acusados de la violación grupal de Pamplona está ahora en manos de los tres magistrados, dos hombres y una mujer, que componen la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra. Estas son las claves del caso tras 11 sesiones de vista oral.

En el proceso están personados tanto el Ayuntamiento de Pamplona como el Gobierno de Navarra (en este caso, en cumplimiento de la Ley Foral de Atención a Víctimas de Violencia de Género). Las defensas trataron, infructuosamente, de evitar esa personación. Ninguno de los acusados respondió a sus preguntas por considerar su personación de “carácter político”, según el abogado Agustín Martínez Becerra. “La Manada, he estudiado vuestras vidas y tenéis un problema si no entendéis lo que hicisteis”, titula Andros Lozano. Su reportaje acapara la atención  de millones de seguidores del periódico online El Español de Pedro J. Ramírez, ex director de El Mundo.

“Probablemente, ningún otro periodista en España haya pasado más tiempo que yo durante el último año y cuatro meses tratando de contar quiénes son los cinco acusados de la violación de San Fermín, que desde el lunes 13 de noviembre se sientan en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Navarra. Ese esfuerzo, por supuesto, no conlleva mayor o menor acierto ni honra que el de los compañeros de otros medios. No vean ansias de protagonismo en mis palabras. Al contrario. Les aseguro que en más de una y en más de diez ocasiones he deseado no haberme adentrado en las vidas de estos presuntos violadores. Cuánto más lo hacía, más me perturbaba. Pero era mi trabajo…

El periodismo es, entre otras muchas cosas, contarle a la gente quién es esa otra gente que trastoca la vida de una chica que sólo buscaba disfrutar de una noche en la fiesta grande de Pamplona. Y hay que hacerlo más allá de sumarios, instrucciones, autos y formalismos judiciales. Por la labor de los medios hoy se sabe que varios de ellos son miembros de la peña radical de fútbol Biris Norte, que tres tienen condenas previas de cárcel, que uno era guardia civil en prácticas y otro peluquero en la barbería de su tío en Triana, o que en Pozoblanco (Córdoba), dos meses antes de entrar en prisión, cuatro de ellos se grabaron otro vídeo abusando de una joven inconsciente dentro de un coche (estos hechos se encuentran en fase de instrucción)”.

 

“La Justicia dictará su sentencia, pero la calle, la gente, quería saber el tipo de personas que son esos cinco “lobitos”

Todo el mundo conoce a los encausados como La Manada. Se les acusa de la violación grupal de una joven de 18 años en los Sanfermines de 2016. Y es cierto: la Justicia dictará su sentencia, pero la calle, la gente, quería saber el tipo de personas que son esos cinco “lobitos” que empezaron a llamarse así cuando apenas eran unos críos y ya paseaban en grupo (o en manada) por las calles del distrito sevillano de Amate, donde se criaron y se conocieron. Este lunes -ropa planchada; barbas rasuradas o perfiladas; caras de ángeles llevados al infierno- los cinco amigos escucharon el relato de Elena Sarasate, la fiscal que volvió a pedir para ellos 22 años y 10 meses de prisión. Por sus expresiones faciales, por sus gestos como llevarse las manos a la cabeza durante algunos pasajes de la fiscal, los miembros de La Manada siguen creyendo, en sus más profundos adentros, que no violaron a nadie.

Quizás esa sea la peor conclusión de todas en este juicio: se les condene o no, los acusados piensan que llevar a una chica de 18 años a un rellano, bajarle la ropa, arrinconarla, obligarla a practicarles felaciones a todos ellos y penetrarla varias veces sin que ninguno llevase condón, agarrarla de la cabeza y dirigirla hacia sus genitales como si de una muñeca se tratara, no escucharla gozar ni pedir nada en concreto, pasar con ella 17 minutos, robarle después el móvil y dejarla sola, puede considerarse como sexo consentido, voluntario, buscado.

El tribunal determinará si deja en libertad o mete en la cárcel a los miembros de La Manada, pero mucha gente está interpretando de una manera enfermiza el sexo y de un modo completamente asqueroso lo que es la mujer y no sólo en Pamplona, ciudad navarra que internacionalizó el Nobel de Literatura Ernest Hemingway.

 

Las revelaciones desencadenaron el movimiento #MeToo, tras las acusaciones de abusos contra Harvey Weinstein

Las actrices Ashley Judd, Angelina Jolie o Gwyneth Paltrow. La cantante Taylor Swift. La estrella televisiva Megyn Kelly, la congresista de California Jackie Speier o la limpiadora de hotel Juana Melara. La revista Time ha nombrado ‘persona del año a todas ellas, a ellas y al mar de mujeres que en los últimos meses en Estados Unidos han denunciado casos de acoso sexual por parte de poderosos y dado lugar a un movimiento espontáneo conocido como #MeToo (Yo también) que ha roto el silencio sobre esa lacra sexista. ¿Por quién doblan las campanas Ernest Hemingway?

Las actrices Ashley Judd, Angelina Jolie o Gwyneth Paltrow. La cantante Taylor Swift. La estrella televisiva Megyn Kelly, la congresista de California Jackie Speier o la limpiadora de hotel Juana Melara. La revista Time ha nombrado ‘persona del año a todas ellas, a ellas y al mar de mujeres que en los últimos meses en Estados Unidos han denunciado casos de acoso sexual por parte de poderosos y dado lugar a un movimiento espontáneo conocido como #MeToo (Yo también) que ha roto el silencio sobre esa lacra sexista. El fenómeno comenzó tras el verano con la caída del todopoderoso productor de Hollywood Harvey Weinstein, al que decenas de intérpretes acusaron de distintos grados de abuso cometidos durante décadas, y ha acabado destapando las miserias de prestigiosos periodistas y cadenas de televisión, de legisladores progresistas y conservadores y de ejecutivos de la nueva economía de Silicon Valley. También ha servido para poner el foco en las víctimas mudas, las empleadas del sector servicios, como camareras y limpiadoras, con muchos menos recursos para plantar cara. Y ha sacado a la luz los abusos a hombres, como ocurrió con el caso de Kevin Spacey, si bien la inmensa mayoría de afectados siguen siendo mujeres.

La revista ilustra la portada por los retratos de varias de las denunciantes bajo el título The Silence Breakers (En español, ‘Las -o los- que rompieron el silencio') y se refiere no solo a quienes señalaron con nombres y apellidos a los acosadores sino a todas las mujeres que han compartido las experiencias de abuso sufridas. Se trata, como explica Time, de un amplio espectro de personas que “abarca todas las razas, todas las clases de ingresos, todas las ocupaciones y prácticamente todos los rincones del mundo”. “Su ira colectiva ha provocado resultados inmediatos e impactantes”, añade la publicación.

El editor en jefe de la revista, Edward Felsenthal, destacó lo singular de esta campaña del Yo también. “Este es el movimiento social más rápido que hemos visto en décadas y empezó con actos individuales de coraje por parte de cientos de mujeres -y algunos hombre también- que salieron a contar sus propias historias”.

En 2016 fue el presidente estadounidense, Donald Trump, quien se llevó el reconocimiento como persona del año. La revista lo eligió porque, a su juicio, recordaba a América “que la demagogia se alimenta de la desesperación y que la verdad es tan poderosa como la confianza que tenemos en aquellos que la pronuncian”. El republicano se impuso en la votación a otros candidatos como su rival en las elecciones, Hillary Clinton, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan o la cantante Beyoncé. Trump quedó finalista este año, al igual que el fiscal especial Robert Mueller, quien investiga la trama rusa, la injerencia rusa en las elecciones presidenciales y la posible conchabanza del entorno del hoy presidente.

 

La fiscal Elena Sarasate trató de desmontar la versión que han mantenido los cinco chicos desde el día de su detención, el 7 de julio de 2016

El argumento de la fiscal Elena Sarasate, durante algún pasaje de su relato de los hechos de La Manada, en tierras de toros bravos y de miles de seguidores del Opus Dei,  institución perteneciente a la Iglesia católica, fundada el 2 de octubre de 1928 por Josemaría Escrivá de Balaguer, sacerdote español canonizado en 2002 por Juan Pablo II, se extendió durante dos horas… “Nos quieren hacer creer que conocen a una chica de 18 años, con una vida normalizada, que nunca ha mantenido relaciones sexuales en grupo, que nunca ha mantenido relaciones anales ni hecho un beso negro, que ha tenido unas relaciones normales, y que después de 20 minutos de conversación decide irse con unos desconocidos para mantener una relación en grupo, con todo tipo de penetraciones, algunas a la vez y sin usar preservativo”. Las crónicas de la sesión del lunes 4 de diciembre, en la que por primera vez se abrió la puerta de la sala 102 de la Audiencia de Navarra a periodistas y a público, narraban cómo la fiscal trató de desmontar la versión que han mantenido los cinco chicos desde el día de su detención, el 7 de julio de 2016.

La narración de ella (la chica) a las acusaciones le pareció tan honesta (a la fiscal) que ni siquiera omitió detalles que le podían perjudicar. Todos señalaron el reconocimiento de que se besó con uno de ellos como un punto a su favor. Y que no añadiera agresividad al modo -“agarrada”- con que le entraron en el portal. “Si bien la violencia no fue extrema o inusitada, la intimidación fue gravísima; tan grave que impidió cualquier capacidad de resistencia o huida de la víctima”, decía la fiscal para apoyar que “no hubo consentimiento” pese a que no se enfrentara a ellos.

En la sala se perfiló La Manada como un grupo de narcisistas que reían, cuchicheaban entre ellos y en el que sólo uno, Ángel Boza, se mostraba cabizbajo, ausente, con la mirada perdida. Destaca una frase del abogado de la denunciante, quien este lunes también expuso sus conclusiones tras dos semanas de juicio. El letrado subrayó que la chica no denunció por despecho, como sostienen los acusados, y que no se negó explícitamente porque entró en shock. “La víctima no tenía motivo alguno de animadversión hacia estas personas. Sabía que se aplicaría la fuerza para doblegar su voluntad”.

 

Pueden parecer “salvajes” y “patanes” en sus conversaciones privadas y que “no eran ejemplo de nada”, sin embargo son “buenos hijos”

Otro de los periodistas enviados a Pamplona para cubrir las dos últimas sesiones del juicio para El País, Manuel Jabois, centró su crónica en las preguntas lanzadas por la fiscal para tratar de desmontar el argumento principal de las defensas, aquel que dice que lo sucedido dentro del portal número 5 de la calle Paulino Caballero de Pamplona fue sexo consentido, que la chica sabía a lo que iba con todos ellos y que denunció por las malas formas con las que se despidieron de ella los cinco miembros de La Manada.

“¿Por qué las imágenes muestran a un grupo disperso en el que ella camina adelantada con solo uno de ellos? (...) ¿Por qué en los vídeos la chica sale con los ojos cerrados, no dice una palabra y se deja mover si los acusados dicen que fue participativa? ¿Por qué un grupo de cinco hombres que ha mantenido sexo con una mujer de mutuo acuerdo, se va dejándola semidesnuda, mientras el guardia civil le roba el teléfono móvil y deja tiradas por el camino la tarjeta y la funda?”.

Al final de la crónica, se describe otro pasaje del relato de la fiscal: “(La chica) no dudó cuando le propusieron llamar a la Policía, y ya ante los agentes le costó explicarse. Nadie de los que tuvo delante dudó de su versión. Dos días después no podía expresarse con normalidad a causa del llanto. Un año y medio después sigue en tratamiento. A una agente, aquella mañana, la agarró del brazo y le dijo: “No me dejes sola, por favor”.  La chica buscaba el calor de un abrazo amigo tras sufrir la mordedura de una manada.

Al día siguiente, este martes, llegó el turno de las defensas de los cinco acusados. La intervención que más atención acaparó fue la de Agustín Martínez, letrado de tres de los miembros de La Manada. Expuso unas conclusiones que resultaron antagónicas con las escuchadas un día antes en la sala. Se centró en los cambios de testimonio de la joven. Subrayó que la chica, como le reconoció a una policía, sabía que se le estaba grabando, que no entró a la fuerza en aquel portal, como señaló en su primera declaración, y que nadie le tapó la boca, como mantuvo en un principio. Martínez explicó que el juicio se celebraba tras aceptar “una escueta denuncia” basada en prejuicios sostenidos en los informes de la Policía y de los psicólogos que atendieron a la chica. Señaló que en la calle se estaba celebrando “un juicio paralelo” que buscada “desembocar en una condena”.

El letrado de José Ángel Prenda o del militar Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena llegó a citar a Gabriel García Márquez durante su exposición de los hechos. En algunos pasajes usó frases rimbombantes. Al final, reconoció que sus defendidos podían parecer “salvajes” y “patanes” en sus conversaciones privadas y que “no eran ejemplo de nada”, sin embargo dijo que son “buenos hijos”.

 

Ricardo González es uno de los tres jueces del caso La Manada, su voto es favorable a la absolución de los cinco

El juez Ricardo González, de la Audiencia Provincial de Navarra, pregunta a una víctima de violación: “¿Mostró usted oposición o negativa?”. La joven contestó que sí, que trató de zafarse de él. Hace dos semanas, el mismo magistrado le lanza la misma pregunta hasta en dos ocasiones a la víctima de La Manada. En esta ocasión, la chica respondió: “No hablé, no grité, no hice nada”. En su sentencia de hace cinco años el juez González condenó al violador a nueve años de cárcel. Ahora, se inclina por excarcelar a los cinco sevillanos acusados de agredir sexualmente a una joven en los pasados Sanfermines. Dicha pregunta fue clave en aquel veredicto: “¿Se opuso usted al violador?”. Las respuestas que obtuvo en ambos casos, también.

El pasado viernes la Sección Segunda de la Audiencia de Navarra emitió un auto por el que se negaba la libertad a los miembros de La Manada. De los tres magistrados que componen el tribunal que los juzga, solo el juez González se mostró a favor de liberarles. Su posición se basa en la respuesta que dio la víctima a la pregunta que suele plantear a quienes denuncian agresiones sexuales. Como hace cinco años… ¿Qué manifestación hizo de que no quería mantener esas relaciones, cómo se lo hizo saber? “No hablaba, estaba con los ojos cerrados y no hacía nada...”. ¿Hizo algún gesto, alguna manifestación que pudiera indicar a los acusados que no quería mantener relaciones sexuales? “No hablé, no grité, no hice nada. Entonces, que yo cerrara los ojos y no hiciera nada, ellos lo pueden interpretar como que estoy sometida o como que no”. La pregunta está resultando crucial en el devenir del caso y en la decisión de los jueces sobre la condena o la absolución de La Manada. En las últimas dos semanas, los abogados de los acusados han tratado de exponer al máximo a la joven.

En resumen, el discurso que han tratado de vender es el siguiente: que una joven de 18 años, a las tres de la mañana de un seis de julio, se encuentra con cinco jóvenes en La Plaza del Castillo de Pamplona. Nunca había tenido relaciones sexuales en grupo. Nunca había hecho una orgía. Sin embargo, en apenas diez minutos, decide irse con ellos en busca de un lugar escondido en el que tener sexo con todos a la vez. No sabe exactamente cuántos son. Tampoco sus nombres, y van a mantener relaciones de esa manera sin utilizar preservativo. Ella, siguiendo el relato de las defensas, admite realizar todo tipo de actos, todo cuantos ellos deseen. Tras lo ocurrido, ellos se marchan de allí sin despedirse y robándole el teléfono…

 

La Manada evoca gregarismo y salvajismo, cinco hombres, entre 26 y 29 años maltrataron como cobardes ‘machitos’ a una cría de 18 años

Faltan unos días para que el Tribunal de Justicia declare inocentes o culpables a los procesados. Se juegan más de una veintena de años en la cárcel. Les declarará inocentes o culpables. Como ciudadanos deberemos respetar esta decisión pero podemos mostrar un desacuerdo con ella. Independientemente de esta decisión penal, está claro que socialmente no hay cabida para atenuantes, después de lo oído y escuchado. Me llama la atención el nombre de La Manada que me evoca gregarismo y salvajismo. Cinco hombres con edades entre 26 y 29 años, algunos de ellos con antecedentes penales, maltrataron como cobardes ‘machitos’ a una cría de 18 años, como si fuera un trapo o un fardo. Estos amigos nunca pensaron en llamarse amigos de Federico García Lorca o de Antonio Machado. A pesar de todo lo que hicieron, “son buenos hijos”. ‘Manda cojones’ como diría el Nobel de Literatura español Camilo José Cela. En su última etapa fue nombrado senador real. Una vez se quedó dormido en el hemiciclo. En su encuentro con los periodistas uno de ellos le recriminó por haberse quedado dormido. “No estaba dormido -le contestó el autor de la ‘La vida de Pascual Duarte’ y ‘La colmena’-, estaba durmiendo”. Un joven reportero comenzó a reírse. Camilo siguió explicándole… “No es lo mismo dormido que durmiendo como no es lo mismo jodido que jodiendo”.

La Manada de Sanfermines, violadores ‘trending topics’. La Policía de Navarra, advierte de la “difusión masiva” de imágenes de la supuesta violación grupal contra una chica de 18 años en las fiestas de Pamplona del 2016. El tribunal determinará si deja en libertad o mete en la cárcel a los miembros de La Manada, pero mucha gente está interpretando de una manera enfermiza el sexo y de un modo completamente asqueroso lo que es la hembra y no sólo en la ciudad española de los encierros de toros bravos,  que internacionalizó el Nobel de Literatura Ernest Hemingway, en su obra “Fiesta”. Las mujeres que rompieron el silencio sobre el acoso sexual, ‘persona del año’ para la revista ‘Time’. Las revelaciones desencadenaron el movimiento #MeToo, que provocó un cambio social en EE UU y en el resto del mundo tras las acusaciones de abusos contra Harvey Weinstein. ¿Por quién doblan las campanas Ernest Hemingway?

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