El Bestiario

EL BESTIARIO

SANTIAGO J. SANTAMARÍA

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, ha sido investido nuevo presidente de España, al lograr que prosperara en el Congreso de los Diputados la moción de censura –‘impeachment’- presentada por su partido contra quien toleró la corrupción política, en las últimas décadas.  El líder socialista, que es el primer vencedor de una moción de censura en este país de la Unión Europea, ha conseguido reunir los apoyos de los diputados de su grupo parlamentario, Unidos Podemos, ERC, PNV, PDeCAT, Compromís, Bildu y Nueva Canarias para echar de La Moncloa al conservador PP, ocho días después de que este partido fuera condenado por la trama Gürtel.

La batalla del 23 de febrero al 6 de marzo de 1836) fue un conflicto militar crucial en la Revolución de Texas. Consistió en un asedio de 13 días de duración. Enfrentó al Ejército de México, encabezado por el presidente Antonio López de Santa Anna, contra una milicia de secesionistas texanos, en su mayoría colonos estadounidenses, naturalizados mexicanos, en San Antonio de Béjar, en la entonces provincia mexicana de Coahuila y Texas, hoy estado de Texas, Estados Unidos). En las Termópilas tejanas  un sólo nombre ha sido inscrito en el amarillo color de la cobardía: Louis Rose.

Nada peor que aparecer como el único cobarde entre valientes, que es lo que le ocurrió a nuestro ‘Rose español’, donde los heroicos David Crockett y sus dos centenares de voluntarios se dejaron la piel ante las tropas mexicanas para defender, entre el humo de los cañones y el brillo de las bayonetas, la ‘independencia’ de Texas. Mariano Rajoy se creyó imprescindible como un Charles De Gaulle, hace medio siglo, en pleno Mayo del 68 en París. Saber irse no es fácil; pero hay que tratar de dignificar el trance. “Yo voy a seguir siendo español” espetó desabridamente. “Y acabar con un gag es siempre una mala idea…”, escribió estos días Teodoro LeónGross, autor de históricos artículos sobre la actual política española en la revista The New Yorker. El ex presidente, no supo ser valiente como su David Crockett. Para su consuelo, desconoce que con el tiempo los cobardes de ‘épicas’ históricas son ‘rehabilitados’ como el norteamericano Louis Rose de El Álamo…

 

El líder socialista español, Pedro Sánchez, se ha comprometido a respetar los Presupuestos Generales del Estado de Mariano Rajoy y a abrir un proceso de diálogo con los secesionistas catalanes (en el marco de la Constitución y el Estatuto). Asimismo, se ha mostrado dispuesto a convocar elecciones, aunque no ha precisado la fecha. El candidato ha obtenido cuatro votos más de los necesarios (el 51,4 de la Cámara) tras dos jornadas de debate en las que Mariano Rajoy rechazó dimitir tras el ofrecimiento del candidato para detener la iniciativa. Rajoy, que se ausentó durante la tarde del jueves del debate y permaneció ocho horas en el reservado de un restaurante con varios de sus ministros, ha llegado a la Cámara antes de la votación y ha sido recibido con aplausos por la bancada popular.

En una breve intervención, Rajoy ha dicho que acepta como demócrata el resultado de la moción por no puede aceptar “lo que se ha hecho”. Ha considerado un honor haber presidido el Gobierno y también dejar una España mejor que la que encontró. “Ojalá mi sustituto pueda decir lo mismo. Gracias a todos y a mi partido. Y a todos los españoles por su comprensión y apoyo. Y gracias a ustedes por el bien de España”, ha expresado antes de que se suspendiera la sesión para proceder a la votación. En la última réplica de Sánchez al portavoz del PP, Rafael Hernando, el candidato ha dicho que cuenta con su respeto “como ex presidente de España”. Hernando ha comparado a Rajoy con Adolfo Suárez, que dejó el Gobierno por “un acoso similar”.

Rajoy ha sido el primero en saludar a Sánchez después de la votación entre los aplausos de los grupos que han apoyado la moción, mientras los diputados de Podemos reclamaban su mérito con gritos de “Sí se puede”. Posteriormente, Sánchez ha saludado a todos los miembros del grupo socialista y a los dirigentes de los partidos que le han respaldado, entre ellos Pablo Iglesias, Aitor Esteban, Carles Campuzano y Joan Tardà. La presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, comunicó el ya histórico viernes Primero de Junio del 2018 el resultado al Rey, y el Gobierno presentará su dimisión, siguiendo el artículo 114.2 de la Constitución. A continuación, el Rey sancionará la investidura de Sánchez como presidente del Gobierno y se publicará su nombramiento en el Boletín Oficial del Estado. La toma de posesión ante Felipe VI se produjo al día siguiente, procediendo Sánchez a nombrar los ministros de su gabinete.

 

El PP criminaliza los apoyos “populistas”, “golpistas” y “los viejos amigos de ETA” que sustentará el ‘Gobierno Frankenstein’ del PSOE

En tono muy corrosivo, el portavoz parlamentario del PP, anunció que la oposición de su partido será inflexible y que, además, cuenta con la mayoría en el Senado. Sánchez ha deseado al PP que se comporte con el nuevo Gobierno con la misma lealtad con la que lo hizo el PSOE desde la oposición. Hernando, como lo hiciera Rajoy, ha empleado toda la munición a su alcance para desacreditar la moción de censura, que considera basada “en una manipulación de la sentencia” del ‘caso Gürtel’, que certifica que el PP se financió con una caja B en su sede central. Hernando se ha referido a las turbulencias que la moción causa en la estabilidad que necesita España en un momento en el que Europa pasa por una situación complicada y con la tensión territorial de Cataluña, así como un nuevo gobierno en manos de “la izquierda irresponsable y temeraria”. Como Rajoy, ha recuperado todas las corruptelas y sospechas que salpican al PSOE. Y ha insistido en la falta de legitimidad de Sánchez para acceder al Gobierno sin el aval de las urnas y ha criminalizado los apoyos “populistas”, “golpistas” y “los viejos amigos de ETA” que sustentará su “Gobierno Frankenstein” y sus presuntas hipotecas. “¿Va a poder mirar a las víctimas de ETA a la cara?”, ha encendido. La reacción de Sánchez ha sido tajante, al formar parte de “una organización que ha sufrido el zarpazo del terrorismo”.

El diputado popular también ha dirigido palabras al PNV, partido con el que ha reconocido que se equivocó: “Van ustedes por muy mal camino”. Pero sobre todo, a Ciudadanos. Hernando ha acusado a Rivera de “colaborador necesario de esta moción”, con “acusaciones falsas al Gobierno”. “Ha contribuido a desestabilizarlo pidiendo elecciones anticipadas”, ha señalado mientras el líder de Ciudadanos protestaba en su escaño. “No hiperventile, señor Rivera”, le ha indicado. Hernando le ha reprochado que no intentara una mayoría en Cataluña “para echar la culpa a Rajoy” y lo ha acusado de actuar como cómplice en Andalucía con el PSOE. “Se ha manejado con una notable incompetencia”, ha rematado.

 

La Audiencia Nacional cuestiona la credibilidad del testimonio de Rajoy como testigo y condena a 33 años al ex tesorero del PP, Luis Bárcenas

La portavoz parlamentaria del PSOE, Margarita Robles, que ha iniciado la segunda jornada de debate, ha incidido en la necesidad de la regeneración para justificar la moción después de que el Gobierno no asumiera responsabilidades. Robles ha reconocido las dificultades a las que se enfrenta el nuevo Gobierno, pero ha confiado en que lo va a hacer “con humildad, con ilusión esperanza y diálogo”. La portavoz ha tenido palabras de recuerdo para Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba y María Teresa Fernández de la Vega. Sánchez ha destacado su “orgullo de pertenecer al PSOE” y ha subrayado los objetivos de “estabilizar socialmente el país y atender las urgencias sociales postergadas por el PP”. La clave de moción ha sido PNV, que tras apoyar los Presupuestos de Rajoy hace apenas diez días, decidió respaldar la moción presentada por el PSOE alegando que el mantenimiento del PP en el Gobierno no garantizaba la estabilidad en España.

Culmina así una semana en la que la suerte de la moción de censura estuvo en el aire hasta el último momento y que llegaba marcada por la sentencia del caso central de Gürtel, en la que se condenó al PP a pagar más de 245.000 euros como “partícipe a título lucrativo” de la trama, se considera probado que hubo una caja B en el partido desde 1989 y se impone una pena de 33 años de prisión al ex tesorero Luis Bárcenas. Además, el texto de la Audiencia Nacional cuestiona la credibilidad del testimonio de Rajoy como testigo del caso. Sánchez ha completado en un año un recorrido sorprendente: en mayo del año pasado recuperó el liderazgo del PSOE tras ganar unas primarias y meses después de verse defenestrado por una disputa interna. Ahora se dispone a presidir el Gobierno sin haber ganado las elecciones, sin ser diputado y con el exiguo apoyo de sus 84 escaños.

 

Se dejaron la piel ante las tropas mexicanas del general Santa Anna para defender la ‘independencia’ de Texas

En la épica defensa de El Álamo, donde las figuras de la historia se acrecientan con la larga sombra de la leyenda, un sólo nombre ha sido inscrito en el amarillo color de la cobardía: Louis Rose, apodado por los amigos ‘Moses’, Moisés (por la edad), y mucho menos cariñosamente pasado a la posteridad como “la otra Rosa Amarilla de Texas” -la original, la que dio pie a la canción, fue Emily Morgan, escultural mulata cuyo patriótico retozar con el general Santa Anna, quiere el mito, dio tiempo a Sam Houston para ganar la batalla de San Jacinto- . Rose, de origen francés, como recuerda maliciosamente la historiografía estadounidense, escapó con vida de la antigua misión española para lidiar el resto de su existencia con el sambenito de gallina. Nada peor que aparecer como el único cobarde entre valientes, que es lo que le ocurrió a nuestro Rose en las Termópilas tejanas, donde los heroicos Travis, Bowie, y Crockett y sus dos centenares de voluntarios se dejaron la piel ante las tropas mexicanas del general Santa Anna para defender, entre el humo de los cañones y el brillo de las bayonetas, la ‘independencia’ de Texas.

El momento decisivo de Louis Rose, su hora funesta, tuvo lugar, cuenta la leyenda, el 3 de marzo de 1836, tres días antes de la caída de El Álamo, cuando el mujeriego coronel Travis, a la sazón al mando de los rebeldes sitiados, reunió a la tropa para lanzarles un discurso que si bien se mira no era muy alentador. Chicos, vino a decirles, estamos rodeados por un ejército suficientemente poderoso para aniquilarnos de un solo golpe, la ayuda no llegará a tiempo, y no nos vamos a rendir. Uno casi puede oír las tosecillas y carraspeos y el murmullo del deslenguado de turno: “Pues vaya”. Deportivamente, Travis les anunció que su intención era quedarse y morir peleando por su país, pero que cada hombre podía tomar su propia decisión al respecto. Entonces, en uno de esos grandes gestos que pasan a la historia pero que causan tantos problemas, se supone que desenvainó su sable y trazó una línea en el suelo de arena de la vieja misión devenida fuerte: “Que todo hombre determinado a permanecer aquí y morir conmigo cruce esta línea”, dijo. El primero fue el artillero Tapley Holland, con el que es difícil identificarse. Le siguieron todos los demás, incluidos enfermos que casi no podían andar; excepto Rose. Se dice que hasta Bowie, que estaba postrado con tifoideas y moriría en el lecho durante el último asalto (un mexicano le disparó a quemarropa y esparció su cerebro sobre la pared: la mancha se convirtió en un icono patriótico), se hizo llevar por cuatro hombres sobre una manta para cruzar la línea. El episodio entero de la arenga y la línea, como sucede generalmente con estas páginas ejemplares, es discutido por los historiadores serios y al cabo no se puede decir que quedaran muchos testigos.

 

Hay que ser un cobarde muy valiente para en una orgía de ‘valor’ como El Álamo permanecer al margen

Lo de Rose, que contaba 51 años, es difícil de explicar: hay que ser un cobarde muy valiente -o muy perseverante- para en una orgía de valor como esa permanecer al margen. Nuestro hombre, además, no parecía estar hecho, según las fuentes biográficas que poseemos -y que son todo lo discutibles que se quiera-, de la madera de los cobardes habituales. Nacido en 1785 en Laferée, Ardenas (Francia), se alistó en el ejército de Napoleón en el 101º Regimiento, alcanzó el rango de teniente y ganó la legión de honor. Sirvió en Nápoles, España, Portugal y participó en la campaña de Rusia. Incluso estuvo en Waterloo. Nadie sabe cómo fue a parar hacia 1827 a Nacogdoches, Texas. Se hizo amigo del afilado James Bowie, que de joven había domado caimanes, y eso fue probablemente lo que le llevó a El Álamo. En el fortín luchó durante diez días, se dice que tan bravamente como cualquier otro, y entonces se produjo el episodio de la línea en el suelo, y la fisura. Años después, cuando se le preguntaba a Rose porqué había tomado esa decisión de largarse, parece ser que contestaba invariablemente: “Por Dios, no estaba preparado para morir”, que es toda una respuesta. Puede que le pareciera una tontería luchar una batalla perdida. Seguramente había visto ya demasiada guerra y demasiados muertos. Quizá tenía planes. Quién sabe. El hecho es que se descolgó esa noche por el muro y huyó; consiguió atravesar el cerco, dejando la (buena) fama para los otros. Se refugió en casa de unos amigos que le tomaron por un fantasma  -“¡pero hombre, Louis, ¿no estabas en El Álamo?!”. Reaparece luego en Nacogodoches trabajando como carnicero y actuando como testigo, sin pudor alguno, para los familiares de los defensores de El Álamo que aspiraban a cobrar pensiones del Gobierno tejano. Después se fue a Louisiana, donde murió en 1842. Nadie puede saber si esos seis años de prórroga le valieron la pena. Es conocido lo que pasó a los que se quedaron: los mexicanos, tras tocar a degüello (indicando que no se daba cuartel), entraron como una avalancha y los barrieron en 20 minutos, eso sí con graves pérdidas (cerca de 200 muertos, incluido un general), aunque la mayoría por fuego amigo. Travis recibió en el primer momento un disparo en la frente que lo dejó seco. Luego, juntaron los cuerpos de los defensores en una pira y les prendieron fuego. Rose rehusó la gloria pero tuvo la oportunidad de contemplar otras puestas de sol, de disfrutar de la vida y acaso del amor. A cambio, aquí le tenemos, en la serie de los cobardes. Nunca se casó. En 1927 uno de los descendientes de su hermano cedió el que se cree era el rifle de Roses al museo de El Álamo. Es difícil valorar el regalo.

La historia de Rose tiene muchos detractores, hasta el punto de que hay quien pone en duda incluso que estuviera alguna vez en El Álamo -el libro canónico “Three roads to the Alamo”, de William C. Davis (Harper Collins, 1999), ni siquiera lo menciona-. Pero hay que tener en cuenta que todo el asunto del asedio y la batalla es bastante evanescente. Hubo bastante gente que se dio el piro, sin contar a los correos. Incluso el papel de David Crockett, el héroe capaz de matar 108 osos en ocho meses, se discute. Un grupo de historiadores afirma, que Crockett en realidad se rindió y sólo fue ejecutado luego cumpliendo las órdenes de Santa Anna (véase el apasionante debate en “Sleuthing The Alamo, David Crockett's Last Stand”, de James E, Crisp, Oxford, 2005, especialmente el sabroso capítulo Looking for Davy). Algunos iconoclastas creen que hay pruebas de que David Crockett, que además tendría ascendencia francesa -remontada a Antoine de Sassure Peronette de Crocketagne, comandante de la caballería de la guardia de Luis XIV-, acabó suplicando por su vida. A ver si en vez de una rosa amarilla solitaria resultará que en El Álamo se cosechó todo un ramillete...

 

Pudo optar por la versión unamuniana de ‘Venceréis pero no convenceréis’ de la Universidad Salamanca con Millán Astray

Mariano Rajoy no es el primer dirigente español que prefiere desacreditar la democracia española antes que asumir su derrota. Dejó hecho el balance futuro de Pedro Sánchez: “Usted no está en condiciones de formar un Gobierno estable”, “usted no tiene una idea de país”, “usted no tiene respuesta a los retos del futuro”, “usted no puede ser presidente”... Como si quisiera fijar por anticipado el fracaso catastrófico de Sánchez y dejarse ya preparado el juicio que hará algún día: “Os lo advertí”. Rajoy, como De Gaulle, está persuadido de que tras él sólo puede venir una cosa: el diluvio. Y ese ‘après moi le déluge’ delata la desconfianza en el sistema tan característica de quienes se presentan como sus mayores adalides. El Estado soy Yo. De hecho, Rajoy se mostró persuadido de ser su garante -estabilidad, unidad de España, constitucionalidad y progreso- y que el ‘Gabinete Sánchezstein’ destruirá su legado. La cosa sonaba al Apocalipsis de San Juan, con los cielos abriéndose mientras coros de ángeles con grandes trompetas anuncian plagas terribles: desgobierno, inestabilidad, presupuestos en almoneda, España rota… Cierto, hay incertidumbres, pero los excesos siempre tienden a la caricatura.

Rajoy, en sus últimas horas, trató de construir su particular Apocalipse Now con napalm retórico, decidido a deslegitimar la propia moción. Al afirmar que “en democracia gobierna quien gana elecciones” denunciaba que el proceso es antidemocrático; no asume la realidad en una democracia parlamentaria  -como ese otro mantra de la lista más votada- y optó por demonizar el artículo 113 de la Carta Magna. En definitiva, se ha salido del Bloque Constitucional. Para él, esta moción es “una gran trampa” y “un gran chantaje”. No es el primer dirigente que prefiere desacreditar la democracia antes que asumir su derrota. Rajoy ha establecido estos días que “con independentistas no se negocia”. Es la versión actualizada de “con terroristas no se negocia”. Es una estratagema dialéctica mezquina: el Gobierno Aznar negoció con ETA, pero al hacerlo Zapatero era un traidor; y el Gabinete Rajoy ha negociado con independentistas -el propio PNV, el mismo día de los presupuestos, incluía el derecho a decidir en el próximo Estatuto junto a Bildu- pero Sánchez es Judas. Rajoy no se resistió a la tierra quemada. Vergüenza ajena.

En definitiva, el presidente pudo optar por la versión unamuniana de Venceréis pero no convenceréis, ahora que tanto se evoca aquello con Millán Astray, racionalizando sobriamente las dificultades a las que se enfrentará Sánchez. Tras impedir un adelanto electoral por temor a Ciudadanos -quizá el factor más determinante para todos en este drama- optó por apelar al miedo y el fatalismo entre chascarrillos jaleados por la bancada de su partido con el automatismo de las risas enlatadas en las sitcom. Si tocaba salir por la puerta de atrás, un alto precio por su tolerancia de años con la corrupción, podía haberlo hecho con más categoría. Su ausencia durante la tarde resultó grosera. Saber irse no es fácil; pero hay que tratar de dignificar el trance. “Yo voy a seguir siendo español” espetó desabridamente. Y acabar con un gag es siempre una mala idea.

 

Miniserie televisiva de Disney, “Davy Crockett”, en la década de 1950 y la película de “El Álamo” de John Wayne, en 1960

La Batalla de El Álamo (23 de febrero - 6 de marzo de 1836) fue un conflicto militar crucial en la Revolución de Texas que consistió en un asedio de 13 días de duración, desde su inicio el 23 de febrero hasta el asalto final del 6 de marzo de 1836, y enfrentó al ejército de México, encabezado por el presidente Antonio López de Santa Anna, contra una milicia de secesionistas texanos, en su mayoría colonos estadounidenses (naturalizados mexicanos), en San Antonio de Béjar, en la entonces provincia mexicana de Coahuila y Texas (hoy estado de Texas, Estados Unidos). Todos los beligerantes en favor de la República de Texas murieron, a excepción de dos personas, lo cual inspiró a muchos colonos texanos -y aventureros estadounidenses- a unirse al ejército de Texas; animados por el deseo de venganza, a partir de la crueldad mostrada por Santa Anna durante el asedio, los texanos derrotaron el ejército mexicano en la Batalla de San Jacinto, el 21 de abril de 1836, poniendo fin al ‘movimiento revolucionario’, como los califica la historiografía de este estado, el de los ‘warnings’ contra el turismo de Cancún, Riviera Maya, Quintana Roo y Caribe Mexicano.

Varios meses antes, los texanos habían llevado a todas las tropas mexicanas fuera de la Texas mexicana; aproximadamente 100 texanos se guarnecían entonces en El Álamo. La fuerza texana creció ligeramente con la llegada de refuerzos dirigidos eventualmente por los comandantes James Bowie y William Barret Travis. El 23 de febrero aproximadamente 1.500 soldados mexicanos marcharon en San Antonio de Béjar, sitio donde se asienta actualmente San Antonio, como el primer paso en una campaña para retomar Texas. Durante los siguientes 12 días, los dos ejércitos participaron en varias escaramuzas con bajas mínimas. Consciente de que su guarnición no podía resistir el ataque de una fuerza tan grande, Travis escribió varias cartas pidiendo más hombres y suministros, pero solamente llegaron menos de 100 refuerzos.

En la madrugada del 6 de marzo, el ejército mexicano avanzó hacia El Álamo; tras rechazar dos ataques, los texanos fueron incapaces de defenderse de un tercero. Debido a que los soldados mexicanos treparon por los muros, la mayoría de los soldados texanos huyeron hacia los edificios interiores. Los defensores que no pudieron llegar a estos puntos fueron asesinados por la caballería mexicana en su intento por escapar. Es probable que un pequeño grupo de texanos (entre cinco y siete de ellos) se hubiesen rendido; aun así, estos fueron ejecutados al instante. La mayoría de los relatos provenientes de testigos oculares informaron de entre 182 y 257 texanos muertos, mientras que la mayoría de los historiadores de El Álamo están de acuerdo en que hubo entre 400 y 600 soldados mexicanos heridos o muertos en combate. Al final, varios individuos no combatientes fueron enviados a Gonzales para que corrieran la voz de la derrota texana. La noticia desató el pánico y las fuerzas texanas -en su mayoría colonos- de la nueva República de Texas huyeron del avance del ejército mexicano.

En México, la batalla ha sido a menudo eclipsada por los acontecimientos de la guerra contra Estados Unidos de 1846 a 1848. En el siglo XIX, en Texas, el complejo de El Álamo gradualmente se fue conociendo como el lugar de la batalla. La Legislatura de Texas compró los terrenos y edificios en la primera parte del siglo XX y designó a la capilla de El Álamo como Santuario del Estado de Texas. El Álamo actualmente es el sitio turístico más popular de Texas. Asimismo, ha sido objeto de numerosas obras no ficticias a partir de 1843. La mayoría de los estadounidenses, sin embargo, están más familiarizados con los mitos difundidos por muchas de las películas y adaptaciones de televisión, entre las cuales se incluyen la miniserie de televisión de Walt Disney, Davy Crockett, en la década de 1950 y la película de El Álamo de John Wayne, estrenada en 1960.

 

“El Álamo, una historia no apta para Hollywood”, un libro cuestionador de la mitología de Estados Unidos

“La historia de El Álamo no es más que una minúscula nota de pie de página en el contexto de una historia que se ha decretado como olvidada”. La afirmación pertenece al prólogo del libro “El Álamo, una historia no apta para Hollywood”, de Paco Ignacio Taibo II, la cual, sin embargo, se convirtió en una especie de acicate para el escritor a fin de indagar lo que sucedió en ese pasaje de la historia nacional. “Cuando empecé, hace siete años, la gran pregunta fue: ‘¿qué sabes del Álamo, Paco Taibo?’. La respuesta fue: ‘lo que me ha contado el cine norteamericano’. Pero, ¿de veras un mexicano informado puede darse el lujo de que una parte de su historia se la cuente Hollywood?”

Esa fue la primera tentación para dedicarle horas de su vida, para ofrecer un nuevo acercamiento a un pasaje que tiene importancia para los estadunidenses, si bien con el paso de sus lecturas, Taibo II notó que todo se trataba de un fraude, “de una reconstrucción mitológica para fundamentar la mentalidad y la ideología imperial”. A través del libro busca desmitificar hechos y personajes con una perspectiva que se asoma hacia ambos lados de la historia, si bien para el escritor resulta más importante para los mexicanos como un acto de difusión, porque no hay mucho escrito al respecto y casi todo sobre ese pasaje se conoce gracias a las películas de Hollywood.

Una de las actividades que hizo Taibo II previo a la escritura del libro fue buscar en internet qué tantos libros había sobre El Álamo: en el buscador de Librerías Gandhi halló unas cuantas referencias, la mayoría acerca de un tal Antonio Álamo, mientras en el de Amazon, en inglés, había miles de entradas, “un desequilibrio brutal que no pasa en otros temas del conflicto entre México y Estados Unidos”. La apuesta de “El Álamo. Una historia no apta para Hollywood”, además, es compartir la historia de ese pasaje de una forma amena, porque no sólo es que haya o no investigación, sino que está muy mal contada: “Si la función de la historia es la divulgación, hay que aprender a contarla”. 

Francisco Ignacio Taibo Mahojo, mejor conocido como Paco Ignacio Taibo II es un escritor nacido en Gijón, Asturias, España el 11 de enero de 1949 , hijo de Paco Ignacio Taibo I. Ha realizado muchas actividades: político, activista sindical, profesor universitario en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, periodista, director de revistas, novelista y director de la Semana Negra de Gijón. Su creación más famosa es el detective Héctor Belascoarán Shayne. Ha sido director de las series “México, historia de un pueblo” y “Crónica general de México” (1931-1986); del suplemento cultural de la revista Siempre (1987-1988), y de las revistas Crimen y Castigo y Bronca. Su obra abarca novelas históricas, crónicas y novelas policíacas. Debido a que su familia tenía una gran tradición socialista se marchó de España en 1958 durante la dictadura franquista para instalarse en México. En México, su padre trabajaba como periodista de televisión hasta 1968 cuando, frente a la presión del Movimiento Estudiantil, decide dejar su trabajo en la televisión, porque allí se está limitando su libertad de expresión, y vuelve a la prensa. Paco Taibo II se dedica mientras tanto intensamente a la actividad política en movimientos estudiantiles, pero su futuro de escritor no queda muy lejos. También trabaja el periodismo, una profesión que ama y que nunca abandonará; así como tampoco dejará México, donde se desarrollan muchas de sus novelas. En 1971 se casa con Paloma Sáiz Tejero, activista cultural y fotógrafa, con quien tiene una hija.

En 1986 funda la Asociación Internacional de Escritores Policíacos (AIEP) junto con el también mexicano Rafael Ramírez Heredia, los cubanos Rodolfo Pérez Valero y Alberto Molina, el uruguayo Daniel Chavarría, el ruso Julian Semionov y el checo Jiri Prochazka. Hace 20 años crea el festival multicultural Semana Negra de Gijón, por el que han pasado miles de escritores de novelas policíacas, históricas de fantasía y ciencia ficción. Este festival se lleva a cabo en la ciudad natal del escritor (Gijón), Asturias, al norte de España.

 

El PSOE centró la moción en la brecha entre un PP enriquecido y unos ciudadanos empobrecidos por la precariedad, ‘Mariano sé fuerte’

La política ha vuelto a España. Si alguien había dado por muerto este deporte saludable relegado en estos años a la actividad de los tribunales (caso Cataluña) o reducido a una mera actividad unidireccional del emisor (votante) frente a un receptor (Gobierno) que no se sentía concernido por sus fallos ni delitos, que se despierte. Hay noticias. La moción de censura que estos días pasados libraron Pedro Sánchez y el PSOE puso fin a siete años de Gobiernos del Partido Popular marcados no solo por la corrupción, sino por la incapacidad de afrontar responsabilidades, de acometer la regeneración democrática y por la insolente defensa del argumento de que las urnas perdonaban los pecados. Ya no es así. El PSOE centró la moción en la herida que ha causado a los españoles el abismo entre un Partido Popular y sus dirigentes enriquecidos durante años a base de fondos y comisiones ilegales pagados en última instancia con el dinero de todos, y la precariedad y empobrecimiento que han sufrido los ciudadanos simultáneamente. Mientras ellos inflaban sus cuentas, mientras algunos sacaban dinero a Suiza y el PP se instalaba en una trama de corrupción institucional, tal y como ha descrito la sentencia, otros sucumbían a la pobreza, los recortes y los sacrificios. En una intervención mejorable en algunas formas e irregular en ciertos momentos, el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ha acertado en centrar el debate en esa herida hoy insuperable. Y en otras más: el desprecio del PP al trabajo de los jueces. En un tiempo en que el Partido Popular ha cedido tanta política a la actividad judicial, las proclamas ahora para poner en duda la sentencia de la Audiencia Nacional le pasarán factura.

El que fuera presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, por su parte, se refugió a la defensiva en los argumentos que ha esgrimido su partido: las urnas nos avalan, eso ocurrió hace 15 años, no hay condena penal (Ábalos ya ha explicado que la condena penal no era pertinente cuando se cometieron los hechos, antes de la reforma del Código Penal), y que esto afecta a “determinados militantes”. Además, en el pobre argumento de que quien esté libre de pecado tire la primera piedra: “¿Son ustedes Teresa de Calcuta?”.En su correosa réplica a Ábalos, no parece traer el presidente razones nuevas para mantener la mayoría en el Congreso ni en la calle. Desde la publicación de los papeles de Bárcenas que registraban los sobresueldos en dinero B a los dirigentes del PP y más aún desde que se conoció el famoso SMS de ánimo de Rajoy a su extesorero –“Luis, sé fuerte”- el presidente del Gobierno debería haber asumido su responsabilidad y haber dado paso en el PP a dirigentes o generaciones no contaminadas por el caso Gürtel.  No lo hizo entonces ni lo hizo tras la sentencia de la Audiencia Nacional, pero hoy son las demás fuerzas parlamentarias las que le han forzado a salir. Cuando parecía que la corrupción estaba amortizada en las urnas, la política está resucitando con la legítima ambición de sacarle de La Moncloa. Probable final sin honor para el presidente que más hizo por no hacer. Ni en Cataluña, ni contra la corrupción.

 

El ‘tancredista’ Mariano tenía que irse, incapaz de frenar los casos de corrupción en el PP. El ‘socialista’ Pedro Sánchez es un chiflado soñado

El don Tancredo, o la suerte de don Tancredo, era un lance taurino con cierta afición en la primera mitad del siglo XX. Consistía en que un individuo que hacía el don Tancredo, esperaba al toro a la salida de chiqueros, subido sobre un pedestal situado en mitad del coso taurino. El ejecutante iba vestido con ropas generalmente de época o cómicas, y pintado íntegramente de blanco. El mérito consistía en quedarse quieto, ya que el saber de la tauromaquia afirmaba que al quedarse inmóvil, el toro creía que la figura blanca era de mármol y no la embestía, convencido de su dureza. El origen de esta práctica es incierto, si bien hay varias fuentes que afirman que un torero español, natural de Valencia, de poca fortuna y nombre Tancredo López, comenzó este espectáculo como un medio desesperado de ganar dinero en las postrimerías del siglo XIX. El público acogió con entusiasmo la actuación, que poco a poco fue extendiéndose. 

Normalmente el Tancredo era interpretado por personas desesperadas a la búsqueda de ganar dinero fácil y con poco que perder, ya que eran numerosas las cogidas que se producían. Así las cosas, el Tancredo fue prohibiéndose por las autoridades, y ya a mediados del siglo XX se realizaron las últimas representaciones. Una de las apariciones más populares del don Tancredo es el interpretado por Fernando Fernán Gómez en la película ‘El inquilino’. También es muy conocida la descripción que hace el novelista Pío Baroja en su novela ‘La busca’. Tancredo López creó una pequeña escuela, el dontancredismo, que tuvo su prolongación en la política y la forma de algunos gobernantes de no enfrentarse a los grandes problemas. Figura señera del tancredismo durante la Transición Democrática Española fue sin duda la del hierático presidente de UCD (Unión de Centro Democrático)  Leopoldo Calvo Sotelo, quien desde la misma sesión de investidura vio pasar, impertérrito, el toro del golpismo -con el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, pistola en mano secuestrando al Gobierno, diputados y senadores en el Congreso de la Carrera de San Jerónimo en Madrid- y que estuvo a punto de llevarse por delante a aquella débil democracia.

El ‘tancredista’ Mariano Rajoy, tenía que irse, incapaz de frenar los casos de corrupción en el seno del PP. El socialista Pedro Sánchez es un chiflado soñador, pretende gobernar con apenas 85 diputados. Pablo Iglesias, el líder de Podemos, populista, y su socio de última hora, Alberto Garzón, de Izquierda Unida, antes Partico Comunista, aburren al personal con sus ‘hazañas bélicas’ de mencheviques y bolcheviques de la extinta Unión Soviética y sus consignas a favor de las virtudes del inmaduro Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, poseedor de las esencias de la pócima mágica del ‘bolivarianismo’ de Hugo Chávez. Albert Rivera, el secretario general de Ciudadanos, una ‘reencarnación’ de Adolfo Suárez, padre de la Transición Democrática y de su Unión de Centro Democrático, pareciera un vampiro bueno guaperas de la saga de ‘Crepúsculo’ pidiendo perdón al pueblo español ante la incapacidad de la actual clase política española de alcanzar acuerdos como los que lograron cerrar un ‘Pacto de la Moncloa’, los González, Guerra, Suárez, Fraga, Arzallus, Roca, Tierno Galván, Carrillo…, en tiempos mucho más difíciles de un país que luchaba por dejar atrás una Guerra Civil y una dictadura franquista de varias décadas… Los españoles dicen este tipo de cosas todo el tiempo, desde meses atrás, síntomas de su impaciencia ante la ausencia de una salida a la crisis institucional, en tiempos de serios problemas económicos y de empleo. Es una forma de hablar. No poseen pruebas médicas de que sus dirigentes estén ‘locos’. La cuestión es si estarían mejor si realmente lo fueran, si ninguno fuera cuerdo…

 

La depresión dotó a Churchill del realismo y empatía necesaria para entender el carácter y las intenciones de Hitler, otro maniático depresivo

Un libro publicado por un eminente psiquiatra estadounidense defiende la tesis de que no estaría mal que los políticos fuesen un poco ‘locos’. En su libro ‘First rate madness’ (Locura de primera) -no paran de sucederse mil y una ediciones en todo el mundo-, Nassir Ghaemi investiga las personalidades de Abraham Lincoln, Franklin D. Roosevelt, Winston Churchill y otra media docena de históricos políticos todos los cuales sufrieron trastornos mentales. Su hipótesis: que las depresiones o los ataques maniáticos o los trastornos bipolares que padecieron les dieron la fuerza y la lucidez necesaria para salir adelante en tiempos de crisis. “Los mejores líderes en una crisis o son enfermos mentales o mentalmente anormales; los peores en una crisis son los que gozan de mentes sanas”, escribe Ghaemi, profesor de Psiquiatría en la Universidad de Tufts (Boston).

Ghaemi, de origen iraní, lo explica de la siguiente manera: la depresión hace que los dirigentes sean más realistas y tengan más empatía; la manía les hace más creativos y más resistentes. De los personajes que investiga el psiquiatra estadounidense en su libro ninguno padeció más episodios de depresión severa que Winston Churchill, que a su vez -especialmente durante la Segunda Guerra Mundial-exhibió repetidamente conductas maníacas. Churchill fue el primer político británico en entender la amenaza que representaba el nazismo y su populismo, el que alertó de la guerra que se avecinaba mientras la mayoría parlamentaria insistía en creer que la paz era posible. Ghaemi compara a Churchill con su antecesor como primer ministro, Neville Chamberlain. Chamberlain era una persona normal, sin ningún historial psiquiátrico. Como tal, su impulso plenamente cuerdo y racional fue, con el apoyo de la mayoría de los también “normales” ciudadanos británicos, intentar llegar a un acuerdo pacífico, negociado con Alemania.

Churchill poseyó las armas mentales para saber cómo responder. La depresión le dotó del realismo y de la empatía necesaria para entender el carácter y las intenciones de Adolf Hitler, otro maniático depresivo; la manía le dio la clarividencia y la ilógica valentía indispensable para convencerse a sí mismo y a sus compatriotas de que la guerra se podía ganar cuando el consenso entre los demás políticos fue, especialmente a mediados del año 1940, que todo estaba perdido. “Los desafortunados”, explica Ghaemi, “los que sufren reveses o tragedias, o el desafío de la enfermedad mental, parece que se convierten, con frecuencia, en nuestros más grandes dirigentes... Nunca están del todo bien, pero cuando ocurre una calamidad nos pueden levantar a los demás; nos pueden dar el coraje que podríamos haber perdido, la fortaleza que nos da equilibrio. Su debilidad, en resumen, es el secreto de su fuerza”.

 

Lincoln, este presidente, homosexual, bisexual o heterosexual, con crisis de depresiones endógenas reactivas, abolió la esclavitud

Roosevelt tuvo dos debilidades. Una física, la polio a la que sucumbió durante la segunda mitad de su vida, y una anormalidad mental definido como “personalidad hipertímica”. Poseía una energía y un optimismo inagotables, vivía en un estado de casi permanente exaltación. Antes de aliarse con Churchill en la Segunda Guerra Mundial, Roosevelt se tuvo que enfrentar a la Gran Depresión. Su respuesta a la crisis económica más grave del siglo XX fue que el Gobierno tenía la obligación de intervenir para generar trabajo y ayudar a los más desafortunados. Un Gobierno “incapaz de cuidar a los ancianos”, declaró Roosevelt, “de proveer trabajo para los fuertes y los voluntariosos, que permite que la sombra negra de la inseguridad planee sobre cada hogar no es un Gobierno que debería de perdurar”. De ahí nació el famoso ‘New Deal’ de Roosevelt, una inversión pública sin precedentes para fomentar el crecimiento que el economista Paul Krugman clama por ver replicado hoy, especialmente en Europa. Los dirigentes europeos no le hacen caso. Estancados en las políticas austeridad, no demuestran el más mínimo interés en el ejemplo de Roosevelt.

En 2006 se publicó póstumamente el libro ‘The intímate world og Abraham Lincoln’, del psicólogo y terapeuta Clarence Arthur Tripp (fallecido en 2003) donde se plantea que Lincoln tuvo una atracción erótica y relaciones con hombres desde su juventud hasta la presidencia. Tripp analizó en el libro siete relaciones suyas, cuatro con hombres y tres con mujeres. Durante su presidencia, Lincoln tiene el reconocimiento de haber liberado a los esclavos mediante la Proclamación de Emancipación, aunque ésta sólo los liberara en áreas de la Confederación no controladas por la Unión. Sin embargo, la proclamación hizo que el abolir la esclavitud en los estados rebeldes fuera un objetivo oficial de la guerra. Esto dio ímpetu a la adopción de las XIII y XIV enmiendas a la Constitución de los Estados Unidos, las cuales abolieron la esclavitud y establecieron la imposición federal de derechos civiles. Este presidente, homosexual, maricón, puto, loca, gay…, bisexual o heterosexual, con crisis de depresiones endógenas reactivas, fue capaz de ayudó a preservar los Estados Unidos por la derrota de los secesionistas Estados Confederados de América en la Guerra Civil estadounidense. Introdujo medidas que dieron como resultado la abolición de la esclavitud, con la emisión de su Proclamación de Emancipación en 1863 y la promoción de la aprobación de la Decimotercera Enmienda a la Constitución en 1865. 

En México y en nuestro Estado de Quintana Roo, miles de ciudadanos de Cancún, Chetumal, Playa del Carmen… pudieran seguir las pautas de ‘First rate madness’ de Nassir Ghaemi, sabedores que en apenas un mes las urnas electorales van a ser las protagonistas de este verano electoral y hace falta dar con candidatos locos al modo de Abraham Lincoln, Franklin D. Roosevel o Winston Churchil.

 

Larga sobremesa en el restaurante ‘Arahy’, que significa “cambio” en indio americano y que representa la alegoría de su agonía política

 “El expresidente deja el PP en tierra de nadie: el PSOE gobierna y Rivera de Ciudadanos lidera la oposición…”. Este es el análisis de Rubén Amón en el periódico de mayor tirada en España, EL PAÍS. Que no viéramos a Rajoy no quiere decir que no estuviera. Hizo de la ausencia la presencia. Y la incorporeidad de la tarde del jueves, 31 de mayo, y de la mañana del viernes, 1 de junio, le concedió más protagonismo del que le hubiera proporcionado acaso la sobrexposición a su akelarre. Rajoy se hizo evanescente, como el humo de su puro. Como el aroma del brandy Magno. Estaría triturando papel. Se jactaría de haberse convertido en misterio. Y no se atrevió Soraya Sáenz de Santamaría a reservar con su bolso el trono azul. Haberlo hecho de nuevo hubiera evocado el título de un fabuloso ensayo de Oliver Sacks que diagnostica la enfermedad de la prosopagnosia: ‘El hombre que confundió a su mujer con un sombrero’.  Soraya era hasta hace unos días la portavoz del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados, en sustitución de Eduardo Zaplana. 

Por cierto, Eduardo Zaplana ha sido detenido en Valencia por agentes de la Guardia Civil por un presunto delito de blanqueo de capitales y otro delito fiscal en el marco de la ‘Operación Erial’. El que fuera ministro de Trabajo con el también conservador José María Aznar está acusado de haber enviado dinero a paraísos fiscales procedente de comisiones obtenidas por adjudicaciones de contratos de forma irregular. La detención del exministro y de otras cinco personas la han practicado agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en una operación que continúa abierta y en la que se prevén más arrestos.Genio y figura de los ‘populares’ españoles.

Corríamos el riesgo de confundir a Rajoy con un bolso. Y corría el Gobierno saliente de degradar la institución parlamentaria a una reyerta barriobajera. Nadie mejor para desempeñarla que el matonismo de Rafael Hernando, afarolado en la tribuna, faltón con la palabra, vomitivo en la alusión a ETA e inquisitivo con el dedo índice a semejanza de un portero de discoteca. Le faltó decirle a Sánchez que le esperaba en la calle, aunque las bravuconadas del procaz Hernando en el fin de régimen no alcanzó a escucharlas Rajoy porque estaba vacío su asiento. No, no aparecía Mariano. Lo hizo a las 10,22 de la mañana entre la pachorra y la psicosis. Convalecía de la sobremesa en el restaurante Arahy. Que significa “cambio” en indio americano y que representa la alegoría de su agonía política. Eludió el presidente concederse una despedida grandilocuente. Subió a la tribuna con unos folios apergaminados, pero la elegía bien podría haberla escrito un funcionario sin empatía ni corazón. Un trámite administrativo.

 

Un placebo a la gloria que solo puede concebirse desde la superstición, El PP no está en la oposición. Está en la descomposición.

 

Se marchaba Rajoy transmitiendo que nos dejaba un país mejor del que había heredado. Los números macroeconómicos le otorgan la razón, pero se la quitan la corrupción, la nefasta gestión de la crisis catalana y la imprudencia con que ha descuidado la obstinación de Pedro Sánchez y la irrupción de Rivera en su propio caladero. El PP suma más escaños que el PSOE y Ciudadanos juntos -134 contra 116-, pero semejante ventaja aritmética no contradice que los socialistas (84 señorías) lideren el Gobierno y que los naranjas lideren la oposición (32 asientos), de tal forma que los populares ocupan un agujero negro político y parlamentario del que debería responsabilizarse el ya extinto presidente del Gobierno, por ejemplo, asumiendo su retirada.

La hipótesis requiere disociar el PP de su líder absoluto y absolutista. Bien podría Rajoy pilotar la transición y abdicar en beneficio de la regeneración, pero sus aduladores todavía le incitan a aprovechar la “oportunidad” de la oposición. Tan grande sería el caos de Pedro Sánchez al frente de la república plurinacional que Mariano podría recuperar el crédito y restaurar la credibilidad de los populares. Un placebo a la gloria que sólo puede concebirse desde la superstición. O desde la enajenación que sugieren los misterios. El PP no está en la oposición. Está en la descomposición.

@BestiarioCancún

www.elbestiariocancun.mx

LA MIRILLA

No result.

LA CAPILLA SIXTINA

PUBLICIDAD

  • Veterinaria
  • notaria2
  • scissors2